Adaptabilidad a la vivienda y productos personalizados
Adaptabilidad a la vivienda y productos personalizados
Se consideran ayudas técnicas a los productos fabricados específicamente y disponibles en el mercado, para permitir y facilitar la realización de determinadas tareas de tal manera que, sin su uso, estas acciones serían imposibles o muy difíciles de realizar para un individuo en situación de dependencia o Movilidad reducida y productos de apoyo
Durante años se habló de “ayudas técnicas”. Hoy es más habitual usar el término productos de apoyo. La norma ISO 9999 los define como productos, dispositivos o tecnología que ayudan a prevenir o compensar limitaciones y facilitan la participación en la vida diaria.
En la práctica, hablamos de elementos que hacen el día a día más seguro y más cómodo para personas con movilidad reducida, ya sea por edad, discapacidad, enfermedad o recuperación tras un accidente.
El aseo diario puede volverse muy complicado cuando hay que salvar la altura de una bañera. Además, muchas bañeras tienen superficies resbaladizas y ofrecen poco agarre. Eso aumenta el riesgo de caídas.
Por eso, cambiar la bañera por un plato de ducha suele ser una de las adaptaciones más recomendables cuando existe movilidad reducida. Los platos de ducha actuales suelen ser antideslizantes y, al estar a ras de suelo o con muy poca altura, facilitan la entrada y la salida.
En personas mayores, los accidentes en el baño son frecuentes. Reducir barreras y mejorar el agarre puede marcar una gran diferencia en seguridad. Por ese motivo, en centros de día y residencias es habitual que las duchas estén adaptadas.
Elegir una silla de ruedas puede generar muchas dudas porque hay una gran variedad de modelos. La silla adecuada es la que se adapta a la persona y al uso real que se le va a dar.
Antes de elegir, conviene tener en cuenta el peso y las necesidades de movilidad. Si la silla se va a usar muchas horas, es importante que sea cómoda y tenga un buen acolchado. También hay que revisar las medidas, porque algunas permiten ajustar altura, anchura o profundidad.
Otro punto clave es el entorno. No es lo mismo una silla para casa que una silla para exterior. Conviene comprobar el ancho de puertas y pasillos, el acceso al baño y si cabe en el coche. También ayuda que sea fácil de plegar, que se transporte bien y que ofrezca estabilidad para evitar vuelcos.
Las grúas están pensadas para facilitar los cambios y desplazamientos de personas con movilidad reducida. Son especialmente útiles cuando el usuario no puede incorporarse con seguridad o cuando el cuidador no debe hacer esfuerzos que puedan causarle una lesión.
Estas grúas soportan distintos pesos y alturas y permiten mover al paciente con menos esfuerzo. Algunas de las más utilizadas son las grúas para cambios, por su versatilidad. Suelen incorporar apoyos y acolchados para proteger rodillas y pies y aumentar la comodidad.
Una grúa bien elegida ayuda a cuidar mejor. Reduce riesgos de caídas y también previene lesiones en quien cuida. Además, mejora la rutina diaria y aporta más seguridad en los momentos más delicados, como el aseo, la higiene o el traslado de la cama a la silla.
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